(Tu carta, 2008)
- Era domingo a las diez, la misa estaba empezando, yo soy el padre Manuel. Cuando yo la conocí llevaba un traje ceñío y se sentó la primera tan cerquita del altar que era imposible no verla. Y aunque yo tengo prohibido el amor si no es a Dios la vi tan guapa que fue mi pecado capital y de ella me enamoré.
- Cuantas veces vino a hablar a
confesarse conmigo y no la pude escuchar. Sentada cerca de mi crecía la tentación
y mi deseo de amarla se iba haciendo más grande cuanto más se lo ocultaba. Y de
la mano de él un día vino a buscarme me dijo cáseme usted y el cielo se me
calló Dios mío cuanto llore.
- Arrodillado ante dios cuantas veces
le pedí que me apartara este amor. En mi
sueño se metió hasta dormío veía el
color de su mirada abrazándose a la mía era tan bello soñarla. Ella jamás supo
nada no se lo pude decir quizás por miedo a la fe mi pecado capital fue mi
castigo a la vez.
- Si tú lo quieres a él y él te quiere
de veras ya sois marido y mujer. Cada campana al sonar era un puñal en mi pecho
que poco a poco se hundía que dios bendiga esta unión, aunque me rompa la vida.
La gente me preguntaba qué porque lloraba yo y me tuve que callar y mentirles y
decir que me emociono con na.
- ESTRIBILLO - Esta tarde se ha
casao con el hombre al que ella
quiere me a partío el corazón, y el
cura que le preguntaba si lo amaba era yo…