( Otro cantar rociero, 2000)
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Cómo me gusta perderme en una noche abrileña. Cuando las flores se duermen, cuando
la Giralda sueña.
Cómo
me gusta sentarme, cómo me gusta sentarme, en un banco de la plaza y dedicarle
una copla y a esa morena que pasa.
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Que yo no tengo ambiciones, fuera de esta tierra mía. Quiero en Sevilla
quedarme, despertarme cada día.
Quiero
ser el pajarillo, quiero ser el pajarillo que nunca deje su nío, a la sombra de Triana y a la ribera
del río.
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Que yo quisiera ser torero en una tarde de feria. Cuando por la Maestranza derramar
gracia torera
Y
encontrarme con mis sueños y encontrarme con mis sueños, detrás de alguna
barrera, y con la muerte de un toro, gritarle mi vida entera.
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Una caseta de feria llenita de buena gente. La gracia y la sevillana y los
fandangos valientes.
La
guitarra de Sanlúcar, la guitarra de Sanlúcar, que trajo el Guadalquivir, y si
esto no es el arte, que me lo digan a mí.